Seguramente te ha pasado. En más de una ocasión, durante mis cursos y asesorías, cuando empiezo a hablar sobre el objetivo noble de una organización, alguien levanta la mano y me dice:
“¡Ah, no! Pero eso que dices es la visión y la misión de la empresa”.
Mmmm… Les puedo adelantar que, la gran mayoría de las veces, no es lo mismo.
Para demostrártelo, déjame hacerte dos preguntas muy sencillas:
- ¿Cuántos de nosotros nos sabemos de memoria la visión y la misión de la empresa donde trabajamos?
- Y de los pocos que sí se la saben, ¿a cuántos realmente nos motiva, nos inspira y nos levanta por las mañanas esa declaración corporativa?
Creo que todos conocemos las respuestas. Precisamente por el vacío que dejan esas frases acartonadas y guardadas en un cajón, nace el concepto del Objetivo Noble de una organización.
Desglosando el concepto: ¿Qué es un «Objetivo» y qué significa ser «Noble»?
Para entender el poder de esta idea, empecemos por separar y definir estos dos conceptos de la forma más sencilla posible:
1. ¿Qué es un Objetivo?
Dentro de una organización, un objetivo es una meta o fin último hacia el cual se dirigen las acciones, los recursos y las operaciones de un proyecto específico. Todo lo que hacemos en el día a día tiene un sentido final; ese lugar a donde queremos llegar y que alcanzamos mediante la sumatoria de cada pequeño paso que damos.
2. ¿Qué es ser Noble?
Aquí es donde ocurre la magia. Para una organización, la nobleza significa:
- Ser valiente ante los problemas que busca resolver dentro de la sociedad.
- Defender lo justo a nivel de precios, calidad y esfuerzo laboral.
- Ser generosa, buscando siempre dar más, tanto a sus colaboradores como a sus clientes.
- Ser solidaria, reconociendo los méritos de su equipo y actuando con un profundo sentido de justicia.
- Practicar la humildad y la gratitud, evitando causar daño, enfocándose por completo en el servicio al cliente y sin guardar rencores a sus competidores.
El Norte que mueve fibras (y proyectos)
Uniendo ambas definiciones, el objetivo noble de una organización es ese norte claro. Una frase poderosa, de no más de dos líneas, que con tan solo leerla es capaz de mover hasta la última fibra de sus colaboradores.
No es un requisito burocrático; es una declaración de intenciones que, en muchas ocasiones, tiene el poder de mover al mundo para hacerlo un lugar mejor y más justo. Cuando gestionamos proyectos bajo este enfoque, el equipo de desarrollo, los Product Owners y los líderes no solo están entregando tareas o quemando puntos de historia: están construyendo ese propósito.
Tres ejemplos de Objetivos Nobles que inspiran:
Grandes organizaciones que han logrado transformar sus industrias no lo hicieron persiguiendo únicamente una métrica financiera, sino viviendo su objetivo noble:
- Southwest Airlines: “Democratizar los cielos”. (No se trata de vender boletos de avión, se trata de que viajar sea un derecho accesible para todos).
- Zinli: “Te unimos con tus seres queridos, cuidando tu bolsillo y asegurando el valor de tu dinero”.
- Google: “Organizar la información del mundo y hacer que sea útil y accesible para todos”.
El reto para tus proyectos
La próxima vez que inicies un proyecto o planifiques un sprint con tu equipo, pregúntate: ¿Estamos trabajando solo para cumplir con un cronograma, o nuestras tareas están alimentando el objetivo noble de nuestra organización?
Cuando el equipo entiende el impacto real y humano de su esfuerzo, la productividad y el compromiso dejan de ser un problema.
